martes, 14 de septiembre de 2010

Cuando te vas...










"Te digo adiós si acaso te quiero todavía quizás no he de olvidarte... Pero te digo adiós No sé si me quisiste... No sé si te quería o tal vez nos quisimos demasiado los dos". - José Angel Buesa

Desnudo tu cuerpo a perdido su figura

El chasquido de tus botas que domesticaba a mi salida han pasado al olvido
Tu aroma y sonrisas se han amarrado a las pestañas de mis ojos dormidos
El latir que incrustaba a la cordura, que convulsionaba a mi desvelo y tentaba a la vida se han perdido en el horizonte
Mi piel brilla inquieta sin impuestos
las alas azules que te ofrecía ya no las encuentro ni siquiera en el cuartito en que te arroje lirios de agua para nunca perder mi entrada
Ya no se me ocurre volver a tenerte
Ya no se me ocurre volver a perderme
¿Dónde te haz ido vida mía?

Ésas eternas noches  en que me amamantaba la luna
y en que persistía en encandilarme entre sombras frenéticas de grises colores han dejado de buscarme para hacer un nuevo pacto
Ya los pactos que realizo no respiran pesadas soledades ni inútiles agonías

¿Acaso te haz desgranado en el firmamento? Si es así ya ni siquiera
he comprado el azúcar para mi café y buscarte también en mis madrugadas náuticas en que nos embarrábamos de miedos
El calor de tu aliento ha alcanzado su agotamiento
La chispa espontánea de tu lengua se ha trenzado junto al vestido de tu pelo... ¡Ya no abriga como aquella tarde de primavera en que mi filosofía nos mecía en la vehemencia de mis obligaciones!

Ya no existen las noches igual a "ésas"
Ya no existen los cielos cubiertos de "aquellos"
han rasgado los moldes metálicos y tomado las dos copas de melancolía para volcarlas
en los aún no envejecidos corazones dementes de color.
Las gotas de sangre se han desplazado por mis pies, justo en la "puntita" de mis talones y ahí, han cambiado a color blanco sin está vez volver a bordear las esquinas
¿Si mis labios besan las tuyos? Me parece que se han exprimido junto a las escalofríos de mis huesos, junto a las gotas heladas de mi cuello, junto a las bautizantes lágrimas del primer beso. 

No se por qué a veces mi tristeza es tanta alegría. No se por qué mi alegría no se estrangula ahora con el sentir de tu ser. Quizás ya es momento de izar la bandera en la tierra desconocida donde se instalan los antiguos amores.
No te separé ningún lugar ahí pensando que tardarías más inviernos y primaveras pero tranquilo que veo a alguien que ha hecho la labor por mí y te ha guardado un asiento querido mío.

Te acompaño, te llevaré a la puerta...dame la mano que quiero que esta vez no te pierdas. Es momento de dejarte ahí de calzarme los zapatos de cereza que deje en el desván de mis tristezas y aunque sin una sola gota de mi alma te quiero decir que Dios te bendiga y que nunca olvidaré esos días en que contigo me ahoga y me perdía.







2 comentarios:

Betty Henestrosa Alfaro dijo...

Hola Karla!!

Encontré tu blog husmeando por la red y me ha llamado mucho la atención,ojalá no te moleste que me haga seguidora para poder leerte mas seguido ñ_ñ

Me gusta que seas noctambula,suelo ser de esos extraños seres que vivimos de noche xD ahora escribo por terapia y leo por pasión,gracias por tus escritos :)

karla dijo...

Holaa!! acabo de ver tu comentario y claro que no me incomoda que leas mi blog.Los escritos no son míos sino de quien los lee asi que si te identificas con ellos leelos cuando desees.
Ahora son las 04 am y aun no concilio el sueño...somos de esos seres que nos gusta disfrutar de la noche porque nos recibe un gratificante silencio. Que te vaya en todo muy bien. Cuidate